MUSEOS: circulando entre lo virtual y lo real
- María Gabriela Mena G.
- 12 dic 2016
- 3 min de lectura
Los museos vivos no deben dejar de compartir con los visitantes emociones, obras, datos, información, actividades, y sobre todo diálogos, en el espacio virtual. Estoy segura que esto no quita el interés por vivir la experiencia de visita al espacio físico.

Cuando pensamos en un museo, por lo general nuestro cerebro acude a su zona de “cosas serias” y comienza a generar pensamientos desde ese lugar donde se ubican las matemáticas, la ortografía y las reuniones importantes en las que uno debe guardar la compostura.
Entonces las imágenes que vienen a nuestra cabeza sobre el museo, muchas veces son acartonadas, un poco borrosas y por lo general están en blanco y negro o máximo en tonalidades sepia.
Pues resulta que en medio de estas escenas borrosas, durante las últimas semanas he tenido un par de momentos interesantes de reflexión sobre la presencia de los museos en el espacio virtual: este espacio que cada vez está inserto en nuestra vida con más fuerza.
Si no lo creen, echemos un vistazo a nuestro día a día en el que buscamos toda la información que queremos por Internet. Por ejemplo, cuando vamos a cocinar ya no acudimos al clásico libro de Kristy, sino que buscamos en Google y seguimos el video paso a paso de la receta. Para conversar con las personas abrimos el e-mail, Facebook, Skype, Whatsapp… y tantos otros (aún desconocidos para mi). También, muchos libros ahora se leen en línea o se descargan para leerlos en formato digital. Y si queremos ver una obra de arte, buscar información sobre algún dato histórico, científico o social, seguro lo encontraremos en la red. (Ahora mismo estás leyendo este blog inserto en el espacio digital).
Es así que, en este mundo que cada vez se vuelve más virtual, es inevitable que nos preguntemos qué está pasando con los museos en el espacio digital. Por eso surgen interrogantes como: para qué quiere ir la gente al museo, o, cómo podemos generar interés si todo está en la web. Y algunas veces creemos que Internet es la competencia sin lograr ver que es nuestro aliado.
Pero tener una aliado de tan alto alcance es una tarea difícil… (Aunque tal vez no tanto).
Hace unas semanas, entre risas y aprendizajes, puede compartir con algunos colegas una jornada de trabajo donde propuse la creación de los tan famosos “memes” pero pensados desde y para los museos. Justamente antes de proponer el ejercicio, busqué por Internet y no pude encontrar ninguna referencia específica sobre “memes” de museos: al ser este un popular formato de comunicación informal usado en redes, me pareció importante que los museos se vean reflejados de una manera cotidiana frente a la sociedad.
Entonces me dije “por qué no” y con este atrevimiento de experimentar, surgieron unas muy interesantes propuestas… Es que cuando ves a la Rana René o a Batman y Robin haciendo referencia a una exposición, contando un chiste de algo que parecía sagrado, y hablando de museos en un idioma coloquial, de pronto esos recuerdos de viejas obras de arte y salas de techos altos en color sepia, comienzan a adquirir color, movimiento y brillo… El museo aparece en nuestro mundo actual (que en gran medida es virtual), y se vuelve vigente en la vida cotidiana de la sociedad.
Hoy en día, no es difícil encontrar a los museos en el espacio virtual, muchos de ellos, tal vez la mayoría tienen alguna presencia, ya sea en páginas web, cuentas de Facebook, Twitter e Instagram; inclusive algunos tienen un canal de Youtube. Pero en ocasiones prevalece la idea de que los museos no pueden hacer más que informar su agenda de actividades en el espacio virtual, porque se piensa que al colocar contenidos del museo, como sus obras, sus documentos o sus experiencias, estaremos evitando que la gente nos visite (porque ya lo vio todo)…
Desde mi punto de vista, los museos si pueden mantener un espacio virtual y un espacio real, ofreciendo experiencias igualmente valiosas en los dos ámbitos. Compartiendo con los visitantes, emociones, obras, datos, información, actividades, y sobre todo diálogos, en formato digital, sin quitar el interés que podamos tener por visitarlo, e inclusive llegar a incrementar ese interés, ya que la visita al espacio físico será otro tipo de vivencia.
Es cuestión de experimentar, y sobre todo de inventar experiencias interesantes y únicas en ambos formatos.
Así que les dejo la interrogante para su reflexión: ¿Les gustaría interactuar con los museos desde el espacio virtual? ¿Creen ustedes que es posible?... o simplemente es una idea utópica.

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